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La ola es la misma. El muro no: por qué la complejidad de la tesorería golpea más fuerte en América Latina

Hoy, todos los CFO y líderes de tesorería navegan la misma corriente global: más efectivo moviéndose por el sistema, más deuda que vence en un entorno de altas tasas y mayor volumen de pagos circulando por una infraestructura que no se diseñó para esta escala.

Pero en América Latina, esa corriente no solo genera presión. Choca contra un muro.

El efectivo que figura en el balance no es lo mismo que el efectivo que un tesorero puede mover entre países, bancos o entidades jurídicas. Y esa distinción —entre el efectivo que existe y el efectivo que realmente trabaja— es el desafío definitorio para cualquier equipo de tesorería que opere hoy en la región.

Tres fuerzas globales. Un multiplicador regional.

En Kyriba hemos identificado tres fuerzas que impulsan la complejidad en la tesorería global: un auge en la liquidez de corto plazo, un pico en los vencimientos de deuda corporativa, y una explosión en el volumen de pagos. Estas fuerzas son reales y se están compounding. Pero en LATAM, cada una no solo aplica — se amplifica, porque las condiciones estructurales de la región convierten cada presión global en una versión más difícil, más costosa y más urgente de sí misma.

Así se ve en la práctica.

Fuerza 1: El auge de liquidez se convierte en cash atrapado

La liquidez global de corto plazo ha superado los $13.47 billones y sigue creciendo en 2026. Para la mayoría de los equipos de tesorería, eso es un desafío de visibilidad y despliegue de capital. Para los tesoreros de LATAM, es algo más difícil: controles de cambio, requisitos de repatriación y restricciones en préstamos intercompañía significan que la liquidez que aparece en el balance consolidado frecuentemente no es liquidez que el tesorero puede desplegar donde realmente se necesita.

Esta es la cara latinoamericana de "más actividad, menos visibilidad." No es solo un problema de datos — es estructural. Y sin visibilidad en tiempo real a nivel de entidad, a través de cada subsidiaria y cada cuenta, la brecha entre el balance y la sala de juntas no se mide en puntos básicos, sino en oportunidades de despliegue de capital perdidas y costos de financiamiento reales. 

Fuerza 2: El muro de deuda llega sobre capital ya costoso

El pico global de vencimientos de deuda corporativa — $2.95 billones venciendo hacia 2028 — no es un problema uniforme. Es más agudo donde el refinanciamiento ya es costoso. Las tasas de referencia locales en Brasil, México, Colombia y Argentina se mantienen estructuralmente más altas que en EE.UU. o Europa, y el diferencial se amplía cada trimestre que se retrasa la visibilidad.

Para los tesoreros en LATAM, el riesgo no es una preocupación macro abstracta. Cada día de retraso en conocer la posición de caja acarrea un costo compuesto: tasas de financiamiento más altas, condiciones menos favorables en préstamos intercompañía y capital que queda ocioso en subsidiarias cuando podría estar trabajando en otra parte de la red.

Fuerza 3: La complejidad de pagos choca con la fragmentación bancaria — y aquí es donde LATAM se quiebra

Esta es la que hace todo lo demás más difícil.

Los datos de la plataforma Kyriba muestran un crecimiento del 74% en el volumen promedio de pagos por cliente desde 2019, con más formatos, más contrapartes y mayor capacidad de procesamiento en todos los flujos de trabajo. Globalmente, es un desafío de escalabilidad. En LATAM, es una colisión con una infraestructura que nunca se diseñó para absorberlo.

Los equipos de tesorería en la región gestionan de forma habitual decenas de relaciones bancarias por país. La situación refleja una década en la que los bancos internacionales redujeron su presencia regional, dejando un mosaico de bancos globales con alcance local limitado y una larga cola de instituciones locales sin cobertura transfronteriza. La fragmentación bancaria es el entorno operativo por defecto en LATAM, no una complicación ocasional. No existe un marco regulatorio armonizado. Son comunes los plazos de pago de 60, 90 o incluso 120 días. Y cada país opera con sus propias reglas para pagos, reportes y FX.

Más volumen sobre esa infraestructura no solo añade complejidad. Multiplica la brecha de visibilidad. Y el costo de esa brecha ya no es hipotético.

Según el CFO Risk Radar de Kyriba, el 60% de los CFO a nivel global afirma que una interrupción en la infraestructura de pagos dañaría directamente el desempeño financiero, y en México esa cifra asciende al 68%. En LATAM, donde la infraestructura es fragmentada por diseño, la interrupción es la condición operativa por defecto.

El costo, en términos concretos

Los datos globales de Risk Radar también resaltan el impacto de la visibilidad insuficiente en industrias y geografías:

  • 79% de los líderes financieros han experimentado un impacto financiero derivado de una visibilidad de riesgo insuficiente

  • 83% aún no puede cuantificar el impacto financiero de un riesgo en tiempo real

En un mercado donde el capital es costoso, la repatriación es compleja y la infraestructura bancaria está fragmentada, esas estadísticas tienen un precio aún más alto. El costo de no ver con claridad su efectivo no aparece como una sola partida. Aparece en costos de financiamiento que no pudo evitar, en exposiciones de FX que no cubrió a tiempo y en liquidez que no pudo desplegar porque no sabía que estaba disponible.

Cómo se ve cerrar esa brecha desde adentro

Imagine un equipo regional de tesorería que gestiona doce países, nueve monedas y más de cuarenta cuentas bancarias distribuidas entre instituciones locales y globales que no se comunican entre sí. Ese escenario es el punto de partida habitual para casi cualquier multinacional que opera a escala en América Latina.

Al inicio de cada semana, el equipo pasa horas consolidando manualmente las posiciones de caja. Los datos llegan con uno, dos o tres días de retraso. Las conciliaciones viven en hojas de cálculo que nadie quiere heredar. La exposición a FX existe; todos lo saben, pero nadie puede cuantificarla con precisión hasta después de que algo ya ocurrió. Y cuando la liquidez debe moverse de una subsidiaria a otra para cubrir una necesidad urgente, el proceso tarda días que el mercado no va a esperar.

El factor limitante para este equipo es la arquitectura, no el talento. Una infraestructura conectada eleva lo que cualquier equipo, por muy capacitado que sea, puede lograr en la práctica. Si le da a este equipo esa infraestructura, el panorama cambia, no porque cambie la gente, sino porque cambian las herramientas con las que cuenta.

Arcos Dorados ofrece un ejemplo real de lo que ese cambio puede lograr. El mayor franquiciado independiente de McDonald’s, con más de 2,400 restaurantes en América Latina y el Caribe, opera en más de 20 países y 16 monedas. Al centralizar las operaciones de tesorería con Kyriba, la compañía obtuvo visibilidad de caja en tiempo real, automatizó conciliaciones y cierres mensuales, liberó el 25% de su liquidez y redujo en 40% los costos operativos de tesorería.

Cuando los equipos unifican caja, pagos, pronósticos y riesgo en una sola plataforma conectada y en tiempo real, a través de cada entidad, ERP y banco, la visibilidad que antes tomaba días aparece en minutos. El tiempo que antes se destinaba a consolidar datos se redirige a tomar decisiones. La exposición que era opaca se vuelve gestionable antes de convertirse en pérdida. Y la liquidez que estaba atrapada en subsidiarias empieza a trabajar para la red.

El cambio más importante no aparece en ningún KPI de tesorería. Aparece en la naturaleza de las conversaciones que el equipo tiene con el CFO: dejan de ser reportes de lo que ya pasó y se convierten en análisis de lo que aún puede optimizarse.

Ese cambio, más que cualquier métrica de eficiencia operativa, es lo que significa convertir la tesorería en un activo competitivo en la región más fragmentada del mundo.

Un lugar. Visibilidad total. Control completo, incluso aquí.

La solución a la complejidad de LATAM no es aceptar la fragmentación. Es construir un entorno conectado y unificado por encima de ella.

La plataforma de Kyriba unifica caja, pagos, forecasting y riesgo en cada entidad, ERP, banco y rail de pago. La conectividad se extiende a más de 9,900 bancos en todo el mundo, incluyendo prácticamente todas las instituciones que operan en la región. Una biblioteca de más de 66,000 formatos de pagos y reportes bancarios cubre tanto los estándares globales (ISO 20022, SWIFT MT/MX) como las configuraciones específicas que exige LATAM.

Cuando se mueve un pago, Kyriba lo ve. Cuando cambia la liquidez, la posición se actualiza. Cuando se acumula la exposición a FX, ésta aparece antes de que sea demasiado tarde para actuar.

La ola global de complejidad es real. En LATAM, los equipos que la surfean son los que dejan de gestionar la tesorería país por país, banco por banco y hoja de cálculo por hoja de cálculo, y empiezan a operar desde una vista única y gobernada de todo lo que toca el dinero.

Un solo lugar. Visibilidad total. Control completo. Incluso en los mercados más fragmentados de la región. Eso empieza por unificar los pagos en todos los ERP, entidades, bancos y canales de pago.

La liquidez, el muro de vencimientos de 2028 y la complejidad de pagos están confluyendo sobre los equipos de tesorería en todas partes. Vea el panorama completo en Surfear las Olas.

Written By

Daniel Frias

Daniel Frias

Senior Solutions and Value Engineer

Daniel Frias es un profesional de tesorería con más de 10 años de experiencia ayudando a las organizaciones a fortalecer la visibilidad del efectivo, el posicionamiento de liquidez, la ejecución de divisas (FX) y la toma de decisiones de finanzas corporativas en sentido amplio. Habiendo trabajado a ambos lados de la mesa —como responsable de tesorería corporativa y como asesor bancario— aporta una visión práctica e integral de lo que se necesita para pasar de la estrategia a la ejecución diaria, con un enfoque particular en América Latina. En entornos multinacionales, ha liderado iniciativas de tesorería orientadas a la automatización y la estandarización, ha respaldado estructuras de liquidez transfronteriza y ha contribuido a mejorar la eficiencia del capital de trabajo.

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